Carta de Rolando Toro a CMS
La siguiente carta nos la envió Rolando Toro el día 26 de Octubre de 2007, día en que se realizó la primera celebración en Luna llena.
¡Mujeres de Chile!
Con gran alegría saludo la iniciativa de convocar a las mujeres de Chile a este pacto de la conciencia femenina, a este llamado de solidaridad para la acción.
Estamos convocando el principio espiritual de la mujer generadora de vida.
Este es un desafío para revertir el proceso de destrucción que ha vivido nuestro país durante muchos años de injusticia social. Estamos diciendo ¡ basta! a la discriminación de la mujer y a la violencia machista insensible al dolor humano.
Hoy día las mujeres se reúnen para expresar su solidaridad y promover cambios esenciales.
Con determinación inquebrantable las mujeres están rescatando la imagen mítica de protección de la vida.
Están rechazando los hábitos políticos de la voracidad del poder de quienes buscan solo ventajas personales.
Estos cambios están realizando en todo el mundo y significa una transformación radical de la mentalidad en relación con el respeto a los seres humanos.
Las personas no son desechables, ni pueden ser discriminadas. Sus derechos, el acceso a la salud, a la alegría de vivir, a la educación empiezan a ser reconocidos.
Los dirigentes políticos han dirigido a los pueblos sin dimensión social, con cinismo y violencia. Jamás amaron seriamente a su país; amaron solamente el poder y el dinero.
El acto de solidariedad de las mujeres que hoy se reúnen aquí es la expresión de una inteligencia que protege la vida, es la conciencia del cuidado frente al desamparo social.
Bien venidas las mujeres del tercer milenio concurridas a este llamamiento
Rolando Toro Araneda
Creador del Sistema Biodanza
Carta a Rolando Toro
¿Te acuerdas?
Fue una luna de invierno que existen cuando somos armonía, complementariedad, un sólo organismo danzando en la respiración de Dios; como esas que amanecen sobre la noche para iluminar a todos sin distinción alguna, en este fragmento de la historia en donde la pesadilla es sólo un mal segundo del sueño, una respiración inconclusa antes de la vigilia, una herejía del hambre.
Fue una luna que comenzó justo a tiempo.
Se abrió el Cine Arte Alameda aquel viernes de Julio y vimos cómo tímidos pasos ingresaban a la sala. De a uno, con breves sonrisas disponíanse frente a lo que hacía de escenario a esas horas.
Las niñas habíamos jugado en el baño a crecer entre sedas y labios carmesí, los cabellos atesorando el fluir de la música y todas con los brazos abiertos a la espera de ver derramada la quimera sobre la frente.
Y allí estábamos, bellas, amorosas, políticamente amantes, surgiendo en un acto revolucionario por su belleza, revolucionario por su ternura, por su grandeza de amor.
Todas a la espera de que el viento deslizara nuestros cuerpos al resplandor de la luna.
Y llegó el viento con su cabello blanco y su andar pausado, llegó el viento Rolando rodando su dulzura entre las hojas tenues de los árboles formidables que elevaban sus brazos hacia el cielo. Llegó el viento Rolando y cayó la timidez de la seda a la calzada, chaquetones despojados huyendo al precipicio; cuerpos blancos, tibios depositándose en el corazón de todos, manos rozando los labios y tus labios ¿te Viento Rolando alegre saltando en la sonrisa que repartíamos desvergonzados, atrevidas, insolentes de esperanza, rendidas de amor.
Viento Rolando despeinando la vergüenza, viento Rolando agitando la colmena, viento Rolando desprendiendo la miel que nos colma.
Bastaba con mirar tus ojos, Loreto, para ver cómo la miel nos devolvía la alegría.
Esa noche de luna llena la biodanza y Rolando Toro fueron conciencia, mujer, solidaridad. Todo comenzó justo a tiempo. La luna.



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