Carta a Luis Weinstein

La naturalidad emana de un buscar y crear, desde niño, desde lo más auténtico y entrañable de su ser.

 
Luis es un hombre universal, es uno de los chilenos importantes en la concepción integradora holística del mundo que emerge, de la cultura en estado nascendi, en amanecer virtual, que cristalizará después de la gran crisis del momento; la cultura que se anuncia en los movimientos ecologistas, de mujeres, de jóvenes; la que se abre al cuestionamiento del poder y al desarrollo profundo del ser humano.

Si Chile es respetado por Neruda, por Gabriela, por la dignidad y madurez de su pueblo, lo es también porque hay una generación de hombres chilenos en la búsqueda universal de cambios profundos en la sociedad y el ser humano: Francisco Varela, Humberto Maturana, Rolando Toro, Claudio Naranjo y Luís Weinstein, todos referentes obligados del ser, del hombre que es nuestro complemento.

El poder de ser es la tendencia a la integración, a la amistad, a la colaboración con la naturaleza, a la complementación del yin y el yan, a la atención amorosa, a lo finito y lo infinito.

Luis es el de la apertura a los colores de la vida, en el mundo y en la casa, en los grupos, en las escuelas y los grupos de trabajo.
El poder de ser y la superación del poder de la dominación, el respeto a las riquezas espirituales del ser humano, la de la paz profunda en la intimidad de la conciencia, la de la transparencia en la profundidad de la comunicación, las propias para que el proyecto de servicio para que las casas, los grupos, los países y el mundo sean saludables.
Poder de la sencillez fraterna. Poder de ser. Poder de lo universal.


Deseamos que Luís, el más sanador de los eruditos y el más erudito de los sanadores, vea la conexión y la transformación social y espiritual de todos y todas como respuesta a la crisis contemporánea y pueda ver los frutos de su trabajo y su entrega, que su semilla germina por todas partes.

El es un ser más revolucionario que su tiempo y que nuestro tiempo. El es una figura emblemática .Lo más esperanzador de este período histórico, él dice:
“La mirada de los poetas es doblemente penetrante. Perfora el espacio y atraviesa el tiempo. Los poetas ven lo que nosotros no vemos y nos conocen mejor de lo que nosotros nos conocemos. Ven las raíces, como nosotros vemos las ramas o las flores y se mueven en el futuro como si fuera un pasado cercano”.

El es germen de Los grupos de la cultura. Es ternura y vehemencia; inquietud espiritual y compromiso con la realidad social; capacidad analítica excepcional.

Luis nos dice que el regalo del ser es el hecho originario, la fuente de la fe, de la esperanza, de la decisión para participar en el proceso de humanización.
Esto es diferenciarse de la cultura dominante, sin violencia, sin ruptura con el vínculo con los demás humanos, sin perder la certeza de compartir con ellos la misma condición existencial.


Esas son las condiciones para hacer de la conciencia el regalo de una nueva fuente, una nueva forma de hacer política, la política al servicio de la evolución desde la humanización, transformando al ser humano, su cultura, cambiando la vida.

El desarrollo personal, el camino espiritual, el cambio de nivel de conciencia no puede seguir separado de la política, de lo público de lo compartido. No somos islas, somos peninsulares, con originalidad, con conciencia, con proyectos de vida, con un Yo, unidas y unidos al resto de la humanidad, a la vida, al cosmos, al tiempo, a la existencia, a lo que permite la existencia.

Participemos en la conducción de nuestra vida, integrándonos con los otros, con lo otro. La tensión hoy es grande y tenemos hasta repudio a la política, y esto se resuelve haciendo una política que se nutre del desarrollo espiritual .Esta construcción está en la cotidianidad, está en las acciones comunicativas, está en las redes, en cambiar el sentido común, es inseparable de la ecología, del yo que pone fuera al ego del poder y que el poder lo constituye la cooperación, el servicio y el poder del ser, la humanización y la trascendencia.