Carta a la Presidenta
Sé que usted es madre, sé que han sido años difíciles, de discriminación, de incomprensiones imperdonables, de ratas acechando en los balcones de la Moneda, de serpientes emergiendo entre los salones pulcros, de sonrisas asesinas dando vuelta la cara, de amigos impredecibles urgiendo las decisiones, urdiendo nubes cargadas de sombra, de alfileres húmedos clavados en las pupilas de la diosa.
Sé que éste es otro de los tantos charcos tormentosos que le ha tocado pisar, y no sé si su corazón resistirá la sacudida de la misoginia necia que interrumpe el volar de las mariposas. Mariposas cruzando la Alameda, mariposas huyendo de los cañones apostólicos, mariposas esquivando las balas de la jurisprudencia inmoral. Mariposas, abejas tenues, mujeres todas amparando la colmena, nuestra historia, nuestro presente.
Usted, como diría mi hijo de 6 años, es la abeja reina desplegando sus alas, mirándonos a todas, perpleja y perplejas ante esta nueva emboscada.
Sólo puedo decirle que recuerde que la miel es de todos y que estamos aquí para defenderla, defendernos y a usted también.
La Dra. Fresia diría que "una mano lava la otra y las dos, la cara". Tome el rocío entre las suyas y límpienos de esta barbarie. Nosotras derramaremos en el momento preciso todo el mar sobre los traidores. Usted no está sola, Michelle, venga, póngase a nuestro lado.
Conciencia Mujer Solidaridad


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